PRINCIPIO Y VALORES
1. Bautismo en el Espíritu que nos lleva al encuentro con Jesús.
El Bautismo en el Espíritu Santo, es una experiencia transformadora del amor de Dios derramado en el corazón de los hombres que se entregan al señorío de Jesucristo. El Bautismo en el Espíritu es la Gracia central en el corazón de la Renovación. Con el Bautismo del Espíritu Santo se avivan los dones y carismas, que son tan necesarios y útiles para la edificación de la Iglesia (LG 12).
2. Acción del Espíritu Santo que nos lleva a una conversión contínua.
Nuestra docilidad a la acción del Espíritu Santo nos lleva a dar una respuesta al llamado de Jesús a quien hemos reconocido, aceptado y proclamado Señor, creemos en Él por la acción del Espíritu, haciéndonos discípulos suyos, cambiando nuestra forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo, conscientes de que morir al pecado es alcanzar la vida, la santidad.
3. Oración carismática, Palabra de Dios y vida sacramental.
La oración carismática es aquella que dirigida por el E.S. nos lleva a una experiencia profunda de la presencia de Dios en medio de la alabanza, acción de gracias, adoración, contemplación, canto en lenguas, profecía, sanación, intercesión y peticiones que nos identifica y se manifiesta en los grupos de oracion. y en la vida de cada uno de sus miembros.
La experiencia en El Espíritu Santo nos ayuda descubrir la voz de Dios en Las Sagradas Escrituras que nos habla personalmente y nos alimenta. Asimismo hay una sed por el estudio de La Palabra a fin de que pueda cambiarnos.
Hay una nueva conciencia de la presencia y poder de Cristo en la liturgia de la Iglesia, especialmente en los sacramentos de la Eucaristía y la reconciliación. Los sacramentos recibidos anteriormente por costumbre ahora son experimentados como fuentes de vida.
4. Evangelización kerigmática, permanente y profética con ejercicio de los carismas.
La misión principal de la RCC en la Iglesia es evangelizar con el primer anuncio (Kerigma). Sólo desde el kerigma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera.(DA 289)
Las personas transformadas por el Espíritu Santo se convierten en testigos vivientes capaces de hablar de Cristo permanentemente, ejerciendo los carismas anuncian la Buena Nueva partir de una experiencia personal con Él.
5. Formación Integral
El Bautismo en el Espíritu nos debe llevar a descubrir nuestra vocación y compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo con una clara y decidida opción por la formación integral en bien propio y de todos nuestros hermanos cualquiera sea el servicio que ejerzamos en la Iglesia.
La formación integral comprende la dimensión humana y comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral-misionera. (DA280).
6. Testimonio de Vida Personal y Comunitaria
El carismático en cada momento de su vida manifiesta la obra que el Espíritu Santo realiza en él, es coherente entre su vida cotidiana y la aceptación del Señorío de Jesús.
Responde a la gracia que el Espíritu Santo le da, de una manera consistente, viviendo una vida cristiana comunitaria como se describe en el nuevo testamento “una vida ordenada de amor mutuo bajo la influencia del Espíritu Santo (Rm 12, 1-21) y que muestra los frutos del Espíritu (Gal 5, 22-23)”
7. Pertenencia filial a nuestra Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. (CIC 811)
Los que son bautizados en el Espíritu Santo encuentran un amor profundo no solo por Jesús sino también por su esposa La Iglesia. La Iglesia que nos da Jesús, nos da identidad, que no es sólo un sello, sino una pertenencia. (SS Francisco, Sta. Marta 30-01-2014)
Pablo VI decía que es un absurdo querer vivir con Jesús sin la Iglesia, seguir a Jesús fuera de la Iglesia, amar a Jesús sin la Iglesia.
Para los miembros de la RCC de Ocaña Norte de Santander, ir al encuentro de Jesús fuera de la Iglesia no es posible.
8. Unidad entre todos los miembros de la RCC de Ocaña
La comunión fraterna y el amor entre todos los miembros de la RCC de ocaña, se constituyen el auténtico testimonio de la acción del Espíritu Santo en medio de ella. (1Pe 3,8-9).
Esta unidad debe manifestarse a todo nivel de su organización, convirtiéndonos en una gran comunidad de discípulos en misión que avanza hacia una meta en común.
9. Amor a la Santísima Virgen María.
Hacemos nuestro el legado maternal de Cristo en la cruz invitando a la Virgen María a nuestra casa, recibiéndola como madre nuestra y reconociendo en ella al primer discípulo de Cristo, quien llena del Espíritu Santo (Lc 1, 35) es nuestro modelo de fe, obediencia, vida de oración y docilidad a su acción.(DA 267)
10. Respeto a la vida y a la creación.
Todo Carismático es Pro-vida y custodio de la creación. Reconocemos que la vida se inicia en la concepción y que concluye solo por muerte natural, que el dueño de la vida es Dios y que no debemos alterar el orden por Él establecida. Asimismo el discípulo misionero a quien Dios encargó la creación, debe cuidarla y utilizarla respetando siempre el orden que le dio el Creador. (DA125)
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